Ay... Finalmente va a ser verdad que influye mucho en el proceso de aprendizaje el usar un arma de cierto nivel. Hoy he tenido de vecino a Antonio, compa de mis clases de "F" y gafotas como yo. Bueno, la mitad de dioptrías. Allí me lo encuentro con una flamante Steyr de 5 disparos, recién estrenada. En TopGun por aprox 1200€. Le comento que yo aún estoy tratando de justificarme a mí mismo el gasto en el que estoy a punto de incurrir, la Ruger Mark III target, y que tendría que encontrar un buen motivo para comprar también una buena pistola de aire, teniendo ya la Drulov.
No hay mucho tiempo, y hoy vengo dispuesto a hacer una serie de verdad, 60 disparos. Para tomarla como referencia. Así que cargo los 5 balines, apunto... y me sale un tiro doble. El siguiente sale bien, pero el tercero vuelvo a doblar. Recupero el blanco : un desastre. Antonio lo mira. "Ahí tienes la justificación" - me comenta, mirando la diana con tristeza. Poco después vuelvo a tener un tiro doble, y cambio al cerrojo monotiro. No más tiros dobles, por supuesto. Pero hoy no es mi día...
Noto perfectamente cómo los disparon "salen" mal una y otra vez. Noto cómo sujeto demasiado fuerte la culata. Tardo tanto en alinear que cuando lo consigo ya estoy temblando de cansancio. Gatillazos, errores de ángulo.. las dianas van pasando, en casi todas me salgo del 7...
Comento con Diego el asunto, y le hago la pregunta que me atormenta - bueno, es una licencia literaria - : si progresaría mejor, más rápido, con una pistola de más nivel. Y el opina que sí. "Es como aprender a correr con un 600 en vez de con un monoplaza". Me sugiere una Steyr, aunque sea de 2ª mano.
viernes, 1 de abril de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
Haciendo Isósceles, y de óptica
Ayer fué un día un tanto atípico. Había quedado en pasarme por la óptica, para medir las dioptrías q tengo que meter en el aro de las gafas de tiro, que están al caer. Por lo tanto, no había tiempo para una "serie" de 60 disparos, más o menos lo que da de sí una botella de CO2. Así que me hice sólo 30, rapidito y además usando el cerrojo de 5 tiros. Total, 205 puntos.
Luego saqué el juguete que me había traído, un pistolón Umarex réplica de la Beretta M92FS, con tambores de 8 tiros. No tenía sentido intentar siquiera hacer tiro de precisión con un arma así, se trataba de ver qué tal agrupaba. Por lo tanto, en Simple Acción, a dos manos ( una especie de sacrilegio en la galería, suerte que sólo estábamos 3 tiradores ) y en postura isósceles.
¡ Sorpresa ! Con el supuesto juguete, agrupo los 8 disparos en un círculo del 7. Animado por las primeras dianas, corrijo un poco el alza ( es una pieza sujeta en cola de milano, con un tornillo vertical de apriete, nada de clicks ni elevación ) sín mucho éxito y pruebo en Doble Acción, pensando en probar luego tiro rápido. Imposible, el disparador ya era muy duro y rasposo en SA. Pero me quedo pensando que no me habría importado que Umarex hubiese decidido gastar un poco de gas en amartillar tras cada disparo.
Con las ganas de hacer "tiro rápido" - y pensando en vaciar la bombona que he dejado a la mitad, para ir a la óptica sin bombona - vuelvo a sacar la Drulov de su maletín y me dispongo a agotar la bombona lo más rápido posible.
Otra sorpresa: resulta que agrupo mejor 5 disparos en rápida sucesión que 5 disparos "normales", es decir, con la rutina estándar: arma en reposo a 45º, inspirar, subir el brazo, amortiguar la oscilación mientras voy apretando, esperar el disparo, mantener, echar el aire y volver a reposo. No es lógico, claro. Implica que, aparte de problemas ópticos y balísticos más o menos esotéricos, me queda mucho que mejorar en cuanto a algo más simple : mi forma de apuntar.miércoles, 2 de marzo de 2011
Como James Bond
Cada vez que voy a la galería intento aprender al menos una cosa nueva. Por ejemplo, mi forma de preparar el tiro cambió después de que, una de los primeros días que fuí, uno de los habituales, al ver cómo antes de disparar sujetaba la pistola en vertical, me dijo en tono jocoso "Qué, como James Bond, ¿ eh ?". No caí, pero un buen rato después, otro de los habituales me dijo exactamente lo mismo. Me fijé, y comprobé que TODOS los tiradores usaban la postura "clásica" ( la misma que se nos enseñó para tirar con .22 ), con el brazo a 45º y la pistola apoyada sobre el cañón. Es más, casi todas las pistolas de AC están preparadas para poderse apoyar de forma estable en ese punto.
Ayer tuve la suerte de recibir algunos consejos de un conocido tirador de apellido impronunciable. Viendo mis agrupaciones, me aconsejó que empezara ya a ajustar la mira, y me aconsejó muchos más clicks arriba y a la derecha de los que yo pensaba. Tras un pequeño problemilla - la U de la Drulov no quere decir "up" - los grupos se movieron en la dirección deseada. Hablamos de cómo afecta la calidad del arma al rendimiento y aprendizaje del tirador. Porque uno se siente acomplejado cuando compara la Drulov de 2ª mano con las elegantes joyas que usa la mayoría. Pero él me contó que estuvo presente en la famosa tirada de Valencia 2006, donde Miguel Salvador Giménez Carpena - con su humilde Gamo Compact - se colocó en el 2º puesto. Así que está claro que - aunque siempre quedará la duda de que quizá mi progreso sería más rápido con un arma mejor - queda mucho recorrido antes de sacarle todo el "jugo" a mi pistola.
Ya puestos, Diego me insistió en que estirase más el brazo. Es decir, yo tiro con mi brazo derecho "bastante" estirado, pero con una leve flexión del codo, en lo que me parecía la posición más estable y cómoda. Pero el insiste en que hay que estirar más el brazo, con el efecto de subir y adelantar ligeramente el hombro. Los músculos pùestos en juego está claro que inmovilizan de una forma más eficaz el brazo. También me aconsejó sobre la postura de los pies : paralelos, a unos 70 cm., y alineados a 45º le la línea de tiro. Me explicó que, aunque probablemente también podría tirar bien cerrando más el ángulo, a la larga se me acabarían cansando los músculos del cuello. "Ella sí puede mantener esa tensión" - me decía señalando a una joven tiradora, que disparaba con el cuerpo completamente perpendicular y la cabeza en ángulo recto - "pero a tu edad, tú no puedes". Por último, me indicó que habría que volver a ajustar el alza, bajándola, para compensar el efecto de abrir más las piernas y estirar el brazo. No lo acabé de entender, pero así era, en efecto.
Parece que ése va a ser el ajuste más frecuente. Casi cualquier cosa que podamos imaginar - tipo de balín, postura, temperatura, cachas nuevas, gafas, etc - acaba subiendo a bajando las agrupaciones.
Ayer tuve la suerte de recibir algunos consejos de un conocido tirador de apellido impronunciable. Viendo mis agrupaciones, me aconsejó que empezara ya a ajustar la mira, y me aconsejó muchos más clicks arriba y a la derecha de los que yo pensaba. Tras un pequeño problemilla - la U de la Drulov no quere decir "up" - los grupos se movieron en la dirección deseada. Hablamos de cómo afecta la calidad del arma al rendimiento y aprendizaje del tirador. Porque uno se siente acomplejado cuando compara la Drulov de 2ª mano con las elegantes joyas que usa la mayoría. Pero él me contó que estuvo presente en la famosa tirada de Valencia 2006, donde Miguel Salvador Giménez Carpena - con su humilde Gamo Compact - se colocó en el 2º puesto. Así que está claro que - aunque siempre quedará la duda de que quizá mi progreso sería más rápido con un arma mejor - queda mucho recorrido antes de sacarle todo el "jugo" a mi pistola.
Ya puestos, Diego me insistió en que estirase más el brazo. Es decir, yo tiro con mi brazo derecho "bastante" estirado, pero con una leve flexión del codo, en lo que me parecía la posición más estable y cómoda. Pero el insiste en que hay que estirar más el brazo, con el efecto de subir y adelantar ligeramente el hombro. Los músculos pùestos en juego está claro que inmovilizan de una forma más eficaz el brazo. También me aconsejó sobre la postura de los pies : paralelos, a unos 70 cm., y alineados a 45º le la línea de tiro. Me explicó que, aunque probablemente también podría tirar bien cerrando más el ángulo, a la larga se me acabarían cansando los músculos del cuello. "Ella sí puede mantener esa tensión" - me decía señalando a una joven tiradora, que disparaba con el cuerpo completamente perpendicular y la cabeza en ángulo recto - "pero a tu edad, tú no puedes". Por último, me indicó que habría que volver a ajustar el alza, bajándola, para compensar el efecto de abrir más las piernas y estirar el brazo. No lo acabé de entender, pero así era, en efecto.
Parece que ése va a ser el ajuste más frecuente. Casi cualquier cosa que podamos imaginar - tipo de balín, postura, temperatura, cachas nuevas, gafas, etc - acaba subiendo a bajando las agrupaciones.
martes, 22 de febrero de 2011
Currando la F
Por razones que me son desconocidas, el cursillo de preparación para el examen de capacitación para la licencia F se imparte a lo largo de 4 sábados. Se hace un poco difícil de conciliar con una vida familiar estándar, pero qué le vamos a hacer, creo que ni siquiera se contempla la posibilidad de que uno se presente por libre.
Las clases teóricas tienen un contenido que varía desde lo obvio hasta lo interesante. Y dan pié a aprender una serie de cosas realmente curiosas. Por ejemplo, una cosa que ignoraba era que, cuando un tirador apunta al blanco, ¡ no lo hace al centro de la diana (1) !. Resulta que es mucho más fácil apuntar al punto - justo debajo del centro, eso sí - en donde se delimitan las dos secciones del blanco, la central de tono oscuro y la periférica más clara. Además, ya mayoría de las miras son de color oscuro, por lo que el contraste ayuda. Aquí está un divertido simulador.
Pero había una cuestión que me tenía realmente preocupado :
- "¿ gafas o lentillas ?", le pregunté.
- "Excelente pregunta" - contestó el inspector Barbero. "No tengo ni idea."
Una vez que me he puesto a investigar, parece que hay consenso respecto a qué es lo mejor para el caso de las competiciones. Si usásemos lentilla, a lo largo de tanto tiempo de mantener el ojo abierto, fijo y sin pestañear, ésta seguro que se secaba, degradándose sus características ópticas. Por lo tanto, gafas. Y de hecho, luego he comprobado que hay muchos tiradores con gafas. La siguiente cuestión, naturalmente, es si hacen falta una "gafas de tiro" especiales o no. Ahí también estaba clara la cosa, simplemente no se pueden colocar unas gafas de tiro encima de unas normales. Así que gafas de tiro y diopter o portalentes con la lente adecuada.
Pero todo eso lo aprendí después de los dos días de prácticas de tiro, que hice con lentillas. Cambiar a gafas - las normales, aun no tenía las otras - podía implicar tener que desaprender lo poco que había aprendido sobre la práctica del tiro. Al final, no arriesgué, me examiné con lentillas y, sorprendentemente, saqué 61 puntos. ¡ Aprobado !
Hay una cuestión curiosa relacionada con la "puesta a tiro". Al parecer, cada tirador debe reajustar las miras, por muy bien que otra persona las haya ajustado previamente. Esto parece contraintuitivo : si sujetamos la pistola en un banco de pruebas y ajustamos las miras para que los disparos queden perfectamente centrados - con las pequeñas variaciones achacables a pequeñas diferencias en la carga del cartucho, el peso y geometría de la bala, la suciedad y la dilatación térmica del cañón, la temperatura del aire, etc. - y a continuación una persona ajusta las miras para que apunten exactamente al comienzo de la zona negra bajo el centro, parece que cualquier otra persona que comprobase las miras también las vería perfectamente ajustadas. Pues al parecer, no. Barbero nos contó que un óptico que también es tirador le explicó que se debía a la diferente posición del centro de la retina con respecto al eje óptico del ojo, pero a mí no me convence esa explicación. Queda como un interesante ejercicio para el futuro.
Las clases teóricas tienen un contenido que varía desde lo obvio hasta lo interesante. Y dan pié a aprender una serie de cosas realmente curiosas. Por ejemplo, una cosa que ignoraba era que, cuando un tirador apunta al blanco, ¡ no lo hace al centro de la diana (1) !. Resulta que es mucho más fácil apuntar al punto - justo debajo del centro, eso sí - en donde se delimitan las dos secciones del blanco, la central de tono oscuro y la periférica más clara. Además, ya mayoría de las miras son de color oscuro, por lo que el contraste ayuda. Aquí está un divertido simulador.
Pero había una cuestión que me tenía realmente preocupado :
- "¿ gafas o lentillas ?", le pregunté.
- "Excelente pregunta" - contestó el inspector Barbero. "No tengo ni idea."
Una vez que me he puesto a investigar, parece que hay consenso respecto a qué es lo mejor para el caso de las competiciones. Si usásemos lentilla, a lo largo de tanto tiempo de mantener el ojo abierto, fijo y sin pestañear, ésta seguro que se secaba, degradándose sus características ópticas. Por lo tanto, gafas. Y de hecho, luego he comprobado que hay muchos tiradores con gafas. La siguiente cuestión, naturalmente, es si hacen falta una "gafas de tiro" especiales o no. Ahí también estaba clara la cosa, simplemente no se pueden colocar unas gafas de tiro encima de unas normales. Así que gafas de tiro y diopter o portalentes con la lente adecuada.
Pero todo eso lo aprendí después de los dos días de prácticas de tiro, que hice con lentillas. Cambiar a gafas - las normales, aun no tenía las otras - podía implicar tener que desaprender lo poco que había aprendido sobre la práctica del tiro. Al final, no arriesgué, me examiné con lentillas y, sorprendentemente, saqué 61 puntos. ¡ Aprobado !
Hay una cuestión curiosa relacionada con la "puesta a tiro". Al parecer, cada tirador debe reajustar las miras, por muy bien que otra persona las haya ajustado previamente. Esto parece contraintuitivo : si sujetamos la pistola en un banco de pruebas y ajustamos las miras para que los disparos queden perfectamente centrados - con las pequeñas variaciones achacables a pequeñas diferencias en la carga del cartucho, el peso y geometría de la bala, la suciedad y la dilatación térmica del cañón, la temperatura del aire, etc. - y a continuación una persona ajusta las miras para que apunten exactamente al comienzo de la zona negra bajo el centro, parece que cualquier otra persona que comprobase las miras también las vería perfectamente ajustadas. Pues al parecer, no. Barbero nos contó que un óptico que también es tirador le explicó que se debía a la diferente posición del centro de la retina con respecto al eje óptico del ojo, pero a mí no me convence esa explicación. Queda como un interesante ejercicio para el futuro.
jueves, 17 de febrero de 2011
Hasta los grandes viajes empiezan con un solo paso
Aún no he cumplido los 55, y ya tengo 6 dioptrías. Sin duda, el mejor momento para convertir lo que hasta ahora ha sido una afición más, en una de las que competirán por pedazos importantes de mi tiempo y dinero.
Los Caminos del Señor son caprichosos, y el mío tomó éste nuevo rumbo cuando mi plácida existencia rural, a medio kilómetro de un pequeño pueblo de Madrid, se vió perturbada por nuevos vecinos. Hasta ahora, esas cuatro casas se usaban sólo los fines de semana, lo que me dejaba el resto de la semana con libertad completa para mis actividades al aire libre. Y una de ellas, desde hace bastante tiempo, era el tiro con aire comprimido ( en adelante, AC ).
Mi afición por las armas comenzó en mi infancia, y durante muchos años no pasó del plano teórico. Pero mi experiencia práctica se limitaba a algún tiro aislado con la pistola de mi padre, y al montaje y desmontaje de un pequeño revólver del 6.35 regalo de un familiar. Hace unos diez años, un de mis hermanos me regaló su "arsenal" de AC: una carabina Gamo Comet que aún conservo, pendiente de reparación desde hace lustros, una pistola Gamo Falcon ( 1ª serie ) y un sólido cazabalines, también Gamo. Fué entonces cuando comencé a tirar "de verdad". Sumando las dos aficiones, fueron apareciendo otras armas, réplicas de pistolas famosas, y finalmente una Gamo Shadow, que llegó a mi casa prácticamente al mismo tiempo que mis nuevos vecinos.
En éste país, lo de las armas no es una afición de la que se pueda presumir mucho. Fruto quizá de nuestra historia reciente, las armas están ligadas, en el imaginario popular, a la violencia, el dolor y la muerte. Las armas de fuego, claro. Es curioso que otras armas, como las navajas y la arquería, siendo igualmente mortales sean percibidas como algo más "normal". Aún recuerdo el sudor frío cuando, probando un arco casi "de juguete" - el que se vendía en Decathlon como exento de licencia - ví con horror como la flecha describía una elegante y silenciosa parábola mucho más alta de lo que yo había pensado, y desaparecía más allá del seto. Por fortuna, la punta metálica de la flecha se clavó en el suelo, a más de una decena de metros de mi finca.
Pero estoy divagando. El caso es que mis armas de AC eran algo que, simplemente, no podía usar a la vista del vecindario. Supongo que era lo que necesitaba para acabar de decidirme a sacar "la F".
Los Caminos del Señor son caprichosos, y el mío tomó éste nuevo rumbo cuando mi plácida existencia rural, a medio kilómetro de un pequeño pueblo de Madrid, se vió perturbada por nuevos vecinos. Hasta ahora, esas cuatro casas se usaban sólo los fines de semana, lo que me dejaba el resto de la semana con libertad completa para mis actividades al aire libre. Y una de ellas, desde hace bastante tiempo, era el tiro con aire comprimido ( en adelante, AC ).
Mi afición por las armas comenzó en mi infancia, y durante muchos años no pasó del plano teórico. Pero mi experiencia práctica se limitaba a algún tiro aislado con la pistola de mi padre, y al montaje y desmontaje de un pequeño revólver del 6.35 regalo de un familiar. Hace unos diez años, un de mis hermanos me regaló su "arsenal" de AC: una carabina Gamo Comet que aún conservo, pendiente de reparación desde hace lustros, una pistola Gamo Falcon ( 1ª serie ) y un sólido cazabalines, también Gamo. Fué entonces cuando comencé a tirar "de verdad". Sumando las dos aficiones, fueron apareciendo otras armas, réplicas de pistolas famosas, y finalmente una Gamo Shadow, que llegó a mi casa prácticamente al mismo tiempo que mis nuevos vecinos.
En éste país, lo de las armas no es una afición de la que se pueda presumir mucho. Fruto quizá de nuestra historia reciente, las armas están ligadas, en el imaginario popular, a la violencia, el dolor y la muerte. Las armas de fuego, claro. Es curioso que otras armas, como las navajas y la arquería, siendo igualmente mortales sean percibidas como algo más "normal". Aún recuerdo el sudor frío cuando, probando un arco casi "de juguete" - el que se vendía en Decathlon como exento de licencia - ví con horror como la flecha describía una elegante y silenciosa parábola mucho más alta de lo que yo había pensado, y desaparecía más allá del seto. Por fortuna, la punta metálica de la flecha se clavó en el suelo, a más de una decena de metros de mi finca.
Pero estoy divagando. El caso es que mis armas de AC eran algo que, simplemente, no podía usar a la vista del vecindario. Supongo que era lo que necesitaba para acabar de decidirme a sacar "la F".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
